un miércoles de abril ella se tropezó. y se tropezaron ambos en realidad. pero resultó que la narradora se confundió, porque no fue un miércoles sino un martes que en realidad fue domingo o lunes.
la canción se había ido lejos (casi tan lejos como setenta y tres pasos) y ella estaba un poco triste y un poco confundida y un poco sola. y se le había ensuciado el vestido con una nostalgia azul, con un beso soñado (no por ella), con más canciones, y más palabras bonitas; y por eso igual cantaba, bailaba, tarareaba, sonreía, presa de un sentimiento que nada más ella podría comprender (quizás eso sea mentira, si lo consideramos a él).
el asunto es, que estando así, salió a caminar y se tropezó. no fue intencional, claro está. pero entonces, como si nada, del cemento empezaron a nacer, primero violetas y azules, pequeñas mariposas, y luego otras fucsia más grandes, y otras celestes y naranjas. las blancas eran las más veloces. era una especie de acontecimiento divino. ella en el suelo y las mariposas por todas partes. se rió entonces. mucho, y recordó a la canción y lo recordó a él, que seguía lejos.
- hay tropiezos buenos – pensó. y fue feliz.
lepidópteras
esto tiene que ver con:
tales about we were,
the boy and the rocket,
wilhemina
isabelle
hoy te vi suspirar
y cuatrocientas mariposas naranja
alzaron vuelo desde tus pestañas
mientras las golondrinas en mi cerebro fenecieron extasiadas
me miraste y sonreíste
y el negro de tus ojos
me ha teñido hasta el último resquicio intersticial
hoy te vi suspirar y comprendí
el movimiento de los astros
el ritmo de las mareas
la sucesión de las estaciones; y pretendí
escribir una canción que te alcanzase
perfecta, cadenciosa, perfumada como tú
violeta como tus miradas
rosa como tus labios
indescriptible, del color de mis intenciones
y cuatrocientas mariposas naranja
alzaron vuelo desde tus pestañas
mientras las golondrinas en mi cerebro fenecieron extasiadas
me miraste y sonreíste
y el negro de tus ojos
me ha teñido hasta el último resquicio intersticial
hoy te vi suspirar y comprendí
el movimiento de los astros
el ritmo de las mareas
la sucesión de las estaciones; y pretendí
escribir una canción que te alcanzase
perfecta, cadenciosa, perfumada como tú
violeta como tus miradas
rosa como tus labios
indescriptible, del color de mis intenciones
XVII
eres como esas flores
marchitas en los jarrones / de mansiones virreinales
como calles intransitables y tumultuosas
como espacios inhabitables
eres
dos ocho veinticuatro
el tic tac de un reloj – suizo – que me canta en escocés
el olor de una botella de licor enrevesado
eres siempre y entonces
cuaternaria, patrimonial
suspicaz hasta en ésos momentos
en los que olvidamos aquellas cosas
has sido princesa
acuchillando las horas,
vagabunda, sorprendida en flagrante delito
de incipientes amores
de besos ilegales
eres yo
soy tú
marchitas en los jarrones / de mansiones virreinales
como calles intransitables y tumultuosas
como espacios inhabitables
eres
dos ocho veinticuatro
el tic tac de un reloj – suizo – que me canta en escocés
el olor de una botella de licor enrevesado
eres siempre y entonces
cuaternaria, patrimonial
suspicaz hasta en ésos momentos
en los que olvidamos aquellas cosas
has sido princesa
acuchillando las horas,
vagabunda, sorprendida en flagrante delito
de incipientes amores
de besos ilegales
eres yo
soy tú
XXVI
dime doce veces
cuántas veces
la lluvia te ha inundado las ideas
remojándote las ganas
cuéntame despacio,
de todas las veces
en que me esperas en silencio
y me sigues diez pasos, catorce, veinticinco
las marionetas inspiradas
invisibles a tus manos,
cuadruplican sus excesos
los martes al anochecer;
y se percatan
de tus lágrimas
y de mis manchas de rímel en tus camisas
cuántas veces
la lluvia te ha inundado las ideas
remojándote las ganas
cuéntame despacio,
de todas las veces
en que me esperas en silencio
y me sigues diez pasos, catorce, veinticinco
las marionetas inspiradas
invisibles a tus manos,
cuadruplican sus excesos
los martes al anochecer;
y se percatan
de tus lágrimas
y de mis manchas de rímel en tus camisas
esto tiene que ver con:
wilhemina
XXV
supongo que no creerás
si digo que hoy
te compraré mentiras
con los ochenta centavos de mi pasaje de autobús
y sospecharé, entretanto
que irás cantando
canciones, nuestras
cuando las piedras que voy pateando
me responden enfadadas
que me amas sin temperaturas
que hubieron dos y tres como nosotros
que murieron ahogados
en las propias tintas de sus testamentos
si digo que hoy
te compraré mentiras
con los ochenta centavos de mi pasaje de autobús
y sospecharé, entretanto
que irás cantando
canciones, nuestras
cuando las piedras que voy pateando
me responden enfadadas
que me amas sin temperaturas
que hubieron dos y tres como nosotros
que murieron ahogados
en las propias tintas de sus testamentos
esto tiene que ver con:
wilhemina
XXIV
el amor es
una taquicardia paroxística supraventricular
es, por ejemplo
doce días de esperar
cuarenta y cinco gigabytes
de aromas de flores inexistentes
y es también
un botón, un arete, un cabello
la textura de las palabras
que no se pueden tocar
y el color de las nubes para los ciegos
es una cuadra de margaritas
un metro cuadrado de ansias de color verde
una taquicardia paroxística supraventricular
es, por ejemplo
doce días de esperar
cuarenta y cinco gigabytes
de aromas de flores inexistentes
y es también
un botón, un arete, un cabello
la textura de las palabras
que no se pueden tocar
y el color de las nubes para los ciegos
es una cuadra de margaritas
un metro cuadrado de ansias de color verde
esto tiene que ver con:
wilhemina
lunes
habían dos veces, ella y él. se escondían en las mañanas soleadas de las noches de marzo, y jugaban a ser y no ser lo que eran. a saltar con paracaídas sobre pentagramas infinitos, a inventarse otras vidas en otros espacios. un día, de esos días - que son ésos y no aquellos – ella tuvo un sueño extraño y despertó con la sorpresa de que le había nacido una canción. se la pasó por horas y horas intentando atraparla, así como a las mariposas, con una redecilla, pero era una canción tan traviesa (espontánea, dicen) que tuvieron que pasar catorce años y dieciocho días para que se cansara y accediese a sentarse con ella. y, cuando, al fin, se vieron a los ojos, ella le pidió que le contara cosas que pudiera poner en un poema para regalárselo a él. la canción se rió estrepitosamente (así son las risas de las canciones) y accedió, a medias tintas. - te dictaré pero tienes que escribir con la mano izquierda - fue su condición. entonces nació una poesía sobre un río que ella cruza todos los días, de ida y de vuelta; una poesía que hablaba también de los caminos, y de los árboles de los caminos, que le susurran cosas cuando da pasos lentos a las tres de la tarde. y escribió sobre las horas, las nubes y el viento, que le acaricia con tristeza porque él está lejos. y la poesía se convirtió en miles, en millones de poesías, que ella luego diría que venían de un lugar indefinido, pero que más tarde entendería que eran cosas que la canción le dictaba para él, para él aún desde antes de haberlo conocido.
esto tiene que ver con:
tales about we were,
the boy and the rocket,
wilhemina
bárbara
no sé si se haya preguntado por mis miradas y mi media sonrisa. sólo se que esos ojos grandes soñadores, esos lentecitos con pedrería de fantasía y esas pestañas - de las que estoy segura, no han recibido todavía lágrimas de amores - eran, todos juntos, encantadores. sólo sé que el verla, tan ensimismada, como enamorada, perdida en sus pensamientos cuando miraba por la ventana; fue un descubrimiento que se hace sólo los días de las tardes calurosas. tan bonita, con esa felicidad tan simple y tan sincera de la primera década de la vida.
la envidié.
la envidié.
el viernes primero
para mañana sabré qué piensas. ella te verá y seremos felices todos, los cuatro. para mañana estarás, desde algún punto de vista, más cerca. te escucharé hablar cuando ella vuelva y me cuente llorando (sé que llorará) las cosas que digas, y me dirá detalles, de cómo te ves, sin los piercing, con el cabello largo. para mañana, y se me hace un mundo, voy a acordarme de los casi cien días que llevo sin verte, sin oírte, sin textearte, sin renegar de tí o contigo, sin reclamarte cosas, sin reírnos como cuando de casualidad nos vestimos del mismo color. yo no sé que estés pensando. si imagines cuánto te estoy pensando, yo no sé. sólo se que extrañarte cada día es más difícil y más fácil, que ella a veces lo hace más difícil, que mis esperanzas me dicen cosas que no entiendo. que eres esa parte de mí que me falta, mi parte tecnológica, mi parte hiphopera, la conexión más cercana que he tenido nunca a un cigarro (hasta hace poco) (ya he de contarte). mi parte desordenada, mi parte musical, mi parte electrónica. el 33% que compartimos que se me hace más evidente que nunca. nuestras visiones de la familia y del amor, similares y disímiles. nuestra visión de él, que se ha hecho mi amigo aunque no lo creas, que me aconseja de mis amores y de la vida. él, que una vez que se fue, te hizo más falta a tí que a mí. santiago me pregunta si estarás en navidad, y me hace llorar. cuánto te quiero, cómo te extraño.
lucía II
necesito una blusa negra, como él no hubiera querido. silvia debe tener alguna. la vida de pronto se me hace graciosa, irónica como dice alanis morissette. te amo, me dijo, nos casaremos un día. su anillo sigue donde siempre, temerosa yo de extraviarlo. eres linda como la primavera, me dijo, quiero que mis hijos tengan el color de tus ojos, el sonido de tu voz. mi voz que ya no me suena igual, mis ojos que dejaron de tener color. hace frío, pero no me inmuto. tantos meses durmiendo en el frío del hospital no han pasado en vano. cántame, me dijo, esas canciones que les cantabas a tus niños del parvulario. y mi madre me decía que ése ingeniero sería un maravilloso marido. que debería sentirme halagada. ella era la que acomodaba sus flores en potecitos de colores. yo sólo lo miraba, sonreía, escuchaba. reacia al principio, sorprendida después, enamorada finalmente. así como hoy, sí, que sigo enamorada de él. de él, que ya no está, y no estará.
esto tiene que ver con:
wilhemina
lucía
me siento y la veo. mira por la ventana. sus ojos café nostalgia, que se inundan. y las lágrimas que caen, casi musicales, una tras de otra, preciosas como bailarinas de ballet. respira acompasada. nadie se percata, nadie quiere hacerlo. y de pronto me doy cuenta de que estoy respirando a su ritmo, que quisiera acercarme y abrazarla, decirle que todo va a estar bien. me mira. todo se detiene un minuto, y sé que mis ojos no han dicho mucho.
esto tiene que ver con:
asi estoy hoy,
para pensar,
scene,
uhmmm...,
yo ví
we could have had it all
ella lo esperaba en primavera. y esperaba flores en abril. pero se marchitó hasta la última violeta y él no llegó. ella llora por las tardes, sólo cuando es cuarto creciente. ella se esconde de las estrellas y de sus reproches. se esconde porque no sabe cómo explicar, porque no tiene nada que explicar. ella es una trampa, una mentira, inservible. por eso le huyen, se esconden, se salvan. por eso nadie da explicaciones. juran amor y se van. primaveras y veranos y se van. siempre se van. no dicen más. no hay flores, nunca, ni valentías. ella se envenena cada día con sus pensamientos y sus canciones. y se ha arrancado el corazón en un intento desesperado de no ser lo que es: un agujero negro disfrazado de mujer. lo esperaba, ella lo esperaba en primavera. y esperaba flores en abril. pero se marchitó hasta la última violeta y él no llegó.
esto tiene que ver con:
the boy and the rocket,
wilhemina
925
el reloj corre contra mí, segunderos de azúcar, y los minutos que resplandecen, instantes antes de estallar. las carreteras me llevan, indiferentes, con destellos de luz que me ciegan. cierro los ojos y pienso en ti. me involucro con tus canciones como no puedo hacerlo contigo. las conozco, acorde a acorde, cada palabra, cada silencio. y me prometo cosas increíbles, espacios, momentos, museos, calles, torres, avenidas. me acostumbro al brillo del sol de aquí, denso, volcánico. me descubro en divagaciones absurdas y absolutas, que me sorprenden cuando yo las sorprendo. me descubro. y sonrío, porque de pronto es amor a primera vista: en el espejo dos ojos negros, me enamoro. me enamoro aunque no quiera enamorarme, de nuevo y como cada vez. y el resto no importa más. ni las palabras, ni las canciones, ni los kilómetros ni las coexistencias. no me importa nada, tengo tiempo de sobra para esperar. llegará un día uno que no sea príncipe, que no sea azul, y que me reciba con flores cuando yo lo rescate de algún abismo.
esto tiene que ver con:
asi estoy hoy,
decir para creer,
the boy and the rocket,
wilhemina
mentiras
hay espacios blancos en hojas en blanco, cuchicheando. se sonríen miserables mientras canto. y me miran con premura, disciplentes, espaciados. no puedo suplicar palabras, los monosílabos me inundan verdes azules morados y blancos, blancos como tus miradas y la luna, que se esconde de mí cuando me ve llorar. puedo entender claramente cómo el universo conspira para que yo dé pasos al frente, retroceda, sonría, cambie. entiendo claramente como recupero los silencios que te invaden como conquistadores intergalácticos. y disimulo mis lágrimas con maquillaje, del que no te percatas porque únicamente me ves de lejos. entonces supones que soy bonita, que mis palabras escarchadas son igual de largas que mis piernas. y así suspiras versos amarillos cuando me miras, pero te alejas con igual presteza, ilegal, espaciado. no he de encontrar más razones escondidas debajo de los armarios y renuncio a colorear estas ideas arremolinadas entre mis cabellos. no importa ya cuántas veces cante que quiero estar contigo, que sólo quiero vivir y bailar contigo. me das la espalda y caminas sin escuchar mis motivos, y se quedan tristes mis pestañas lejos de las tuyas, mi aire lejos de tu aire, tu voz y mi voluntad.
esto tiene que ver con:
wilhemina
the birds will sing
tengo cuatro cavidades en el hemitórax izquierdo que esperan. esperan esperando resoluciones, propias y ajenas, de mentiras ajenas. en viernes me decido a abrir los ojos y empaparme en esas ilusas renovaciones de esperanzas verdes. o naranjas, como se ponen cuando me río, a pesar de darme cuenta de que no puedo reírme todavía. tengo una almohada que me conoce mejor que nadie, que recibe mis lágrimas y mis palabras y que se calla, dejándome aire suficiente para pensar, aún cuando consulto cosas con ella. y somos amigas, y me cuenta historias increíbles el segundo día miércoles de cada mes.
no entiendo la relación que puedan llegar a tener esos versos que no escribo a la mala, pero que escribo porque quiero, con todas esas palabras, abrazos, miradas, promesas rotas, besos, traiciones, almuerzos, comidas, desayunos, paseos y suspiros que han durado un poco más o un poco menos de novecientos cuarenta días – con sus noches - y que se acaban de pronto, como quien encuentra una carretera sin terminar. entonces es cuando esas piedras sin asfalto se ríen de mí y me hacen ver cuántos errores comete uno en nombre de esa estúpida, inentendible, o quizás inexistente ansia llamada amor.
ya no es, por lo tanto, gran ejercicio gramatical el decir que has de ser feliz porque amaste, y al amante sólo le basta amar. discrepo. y me río de mis discrepancias que en realidad a nadie le interesan, porque la vida continúa, en éste y en todos los idiomas y porque, tarde o temprano, llega un día en que te duermes con la felicidad asomando tímida, pensando en alguna otra cosa, con una canción en la cabeza.
no entiendo la relación que puedan llegar a tener esos versos que no escribo a la mala, pero que escribo porque quiero, con todas esas palabras, abrazos, miradas, promesas rotas, besos, traiciones, almuerzos, comidas, desayunos, paseos y suspiros que han durado un poco más o un poco menos de novecientos cuarenta días – con sus noches - y que se acaban de pronto, como quien encuentra una carretera sin terminar. entonces es cuando esas piedras sin asfalto se ríen de mí y me hacen ver cuántos errores comete uno en nombre de esa estúpida, inentendible, o quizás inexistente ansia llamada amor.
ya no es, por lo tanto, gran ejercicio gramatical el decir que has de ser feliz porque amaste, y al amante sólo le basta amar. discrepo. y me río de mis discrepancias que en realidad a nadie le interesan, porque la vida continúa, en éste y en todos los idiomas y porque, tarde o temprano, llega un día en que te duermes con la felicidad asomando tímida, pensando en alguna otra cosa, con una canción en la cabeza.
esto tiene que ver con:
pequeñeces,
the boy and the rocket,
wilhemina
llévate también
esas noches
en que olvidaba soñar por estar contigo
y las palabras inexactas
que balbuceaban nuestras pestañas
llévate las sombras y las luces
tus palabras y mis opiniones
tu familia y mi hogar
llévate las inquietudes
de no ser nunca como tú
y el temor de no poder amarte más
llévate nuestras mutuas mentiras
y los terceros amores de cada quien
los nombres de mis hijos
y tus silencios, celestes como tus camisas
llévate los meses y las estaciones
las promesas,
los espacios en mis sonrisas,
los retrueques en tus historias
y los besos
que no se cansan nunca de sangrar
en que olvidaba soñar por estar contigo
y las palabras inexactas
que balbuceaban nuestras pestañas
llévate las sombras y las luces
tus palabras y mis opiniones
tu familia y mi hogar
llévate las inquietudes
de no ser nunca como tú
y el temor de no poder amarte más
llévate nuestras mutuas mentiras
y los terceros amores de cada quien
los nombres de mis hijos
y tus silencios, celestes como tus camisas
llévate los meses y las estaciones
las promesas,
los espacios en mis sonrisas,
los retrueques en tus historias
y los besos
que no se cansan nunca de sangrar
esto tiene que ver con:
pequeñeces,
wilhemina
scene
y me siento como tantas veces me he sentido antes, con esas ganas de llorar tan profundas que podrían ahogar a la humanidad entera. te beso. me besas. no quiero abrir los ojos, no quiero porque sé lo que sigue a continuación. mis ojos húmedos y la sensación de perderte. intento sonreir, y de pronto ya no estoy más respirando el mismo aire que tú. ésta opresión del pecho es peor cada vez. retrocedes un paso, dos, me miras. quisiera ir y abrazarte, y suplicarte que te quedes, pero en cambio me quedo ahí, sonriéndote mientras pones más y más espacio entre nosotros. te volteas y hago lo mismo, pero luego giro para seguir viendo tu cabeza entre la gente. te alejas. todo está bien, pienso. de pronto el resto ha dejado de tener tanta importancia. la gente que me mira e interroga mis lágrimas no existe para mí, y tú caminas. sólo caminas.
catherina
he susurrado al espacio
cada noche, desde mayo
mis ansias por verte
que yo creo firmemente
en la dictadura de tus opiniones
en el sólido gobierno
de tus caderas y tus pestañas
sencillamente
porque te he visto ser
azul como las margaritas más efervescentes
porque has sido para mí
colibrí que augura mala suerte
una mirada desviada
un suspiro atrapado en una risa
en una risa fingida
cada noche, desde mayo
mis ansias por verte
que yo creo firmemente
en la dictadura de tus opiniones
en el sólido gobierno
de tus caderas y tus pestañas
sencillamente
porque te he visto ser
azul como las margaritas más efervescentes
porque has sido para mí
colibrí que augura mala suerte
una mirada desviada
un suspiro atrapado en una risa
en una risa fingida
XXIII
tu dices que me esperas
y yo te digo, dulzura
que las horas tienen
dos lugares claros en este mundo oscuro
que tus besos vienen
a nublar mi mente
artefactos inexactos
para oír (en) mi corazón
y asi escuchas
primaveras violeta encima de los edificios
niños pequeños que lloran
y como fondo musical
mi amor por ti
y yo te digo, dulzura
que las horas tienen
dos lugares claros en este mundo oscuro
que tus besos vienen
a nublar mi mente
artefactos inexactos
para oír (en) mi corazón
y asi escuchas
primaveras violeta encima de los edificios
niños pequeños que lloran
y como fondo musical
mi amor por ti
esto tiene que ver con:
wilhemina
XXII
me llamo despedida
atardezco exponencialmente
atardezco exponencialmente
y soy débil defensora de tus horas
las avenidas cuentan historias
a aquellos
desventurados
que, como yo
deambulan a altas horas del amor
a los que, como yo
nos han robado las ilusiones y el pan
nos han robado las camelias
a esos que como a mí
la locura les habla
en sueños
sueños que se tienen con los ojos abiertos
esto tiene que ver con:
wilhemina
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